lunes, 23 de julio de 2012

El principio de una historia...



La chica de pelo rizado y ojos verdes estaba sentada en una esquina, al fondo de la clase. A su lado no había nadie, tampoco a su alrededor, pero parecía que eso no le importaba. Tenía los pies encima la mesa y se miraba las uñas como si fueran lo mas interesante que había en el aula. Decidió acercarse, aunque el corazón le latía a mil por hora y el pulso le tronaba en las orejas. La chica ni se molesto en alzar la vista hasta que el no estuvo justo enfrente de ella. Su grandes ojos verdes le intimidaron aunque sonrío. 
-Hola- le dijo.
Ella bajo la vista hacia sus uñas de nuevo. Llevaba pintado dibujitos en cada una.
-Hola- respondió aunque sin mirarle.
Esperó a que dijera algo mas, cuando se dío cuenta de que no lo iba a hacer sonrío y se sentó a su lado sin pedirle permiso. La chica le miró sorprendida bajo los pies de la mesa y  se giró hacia él.
-¿Que haces?- le dijo, era la primera vez que le prestaba atención aunque no fuera de una manera muy amable.
-Sentarme,¿ no puedo?
-No.
El sonrió aun mas. Ella frunció el ceño enfadada.
-Me llamo Jay.
-Pues muy bien- dijo y puso los pies de nuevo encima la mesa. Pero esta vez no se miró las uñas si no las pulseras que llevaba en la muñeca. De unos colores muy vistosos. 
El rió.
-¿Se puede saber que es lo que te hace tanta gracia?- le pregunto.
-Normalmente la gente se presenta.
-Normalmente la gente pasa de mi.
-Yo no paso de ti.
-Pero yo de ti si- dijo y se giro para darle la espalda.
El sofoco una risa.
-¿Eres tan borde con todo el mundo? No me extraña que no quieran sentarse contigo.
-No eres nada gracioso- le dijo.
-O tu no te ríes por nada.
-Me río de lo que me hace gracia.
-Valeeeeee, ya que no me dices tu nombre dejame adivinarlo- propuso.
Hizo una lista mental de nombres que le gustaban. 
-Tienes espalda de Ally- dijo.
Ella sonrió por primera vez en mucho tiempo pero él no pudo verlo.
-¿Espalda?
-Es que no te veo la cara.
Ella se giró intentando disimular la sonrisa. Primero se fijo en sus ojos verdes, no eran del todo verdes también tenían algo de azul. Luego se fijo en sus labios, creyó no haber visto nunca unos igual.
- Tienes cara de Irina.
-Me llamo Lenna.
El hizo un chasquido con la lengua.
-Casi- dijo.
La chica soltó una carcajada.
-Me gusta tu nombre- le dijo y la vio sonreír.

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