Y podría decirles a todos que estoy bien, podría enseñar
hasta las muelas sonriendo, ocultarme tras la cortina de pelo...
Y aun así lo sabrías.
Me acomodarías los mechones detrás de la oreja, dejarías escapar
un suspiro y luego sonreirías.
Porque a ti no puedo engañarte, aun pretendiéndolo. Ya me lo dijiste en su día: te miro (a los ojos) y te veo.
Y creo que eres el único capaz de hacerlo.
-mine.

